El cuerpo suele avisar cuando algo necesita atención. Aprender a leer esas señales ayuda a tomar mejores decisiones sobre hábitos y, cuando corresponde, sobre suplementación. Esta es una guía orientativa —no un diagnóstico— de suplementos que podrían acompañar algunas señales frecuentes.

Energía y estado de ánimo

Cansancio constante: Coenzima Q10, Vitamina B12, Hierro, Jalea Real, Magnesio. Estrés o ansiedad: Magnesio Bisglicinato, Triptófano, Relax Blend. Dormís mal o insomnio: Magnesio Citrato, Triptófano, Relax Blend.

Mente y concentración

Mala memoria o niebla mental: Magnesio Treonato, Ginkgo Biloba, Colina, Omega 3, Curcumina + Pimienta. Falta de concentración: Ginkgo Biloba, Colina, CoQ10, Glutatión.

Músculos, huesos y rendimiento

Debilidad muscular o bajo rendimiento: Creatina, Magnesio, Maca, CoQ10. Calambres: Magnesio, Potasio, Calcio + D. Huesos débiles: Calcio + D, Vitamina K2 + D3, Magnesio. Dolores articulares: Cúrcuma, Colágeno + E, Ácido Hialurónico.

Piel, cabello y uñas

Caída del cabello: Biotina, Zinc, Hierro, Vitamina D3. Uñas frágiles: Biotina, Zinc, Colágeno. Piel seca: Ácido Hialurónico, Colágeno + E, Vitamina A.

Defensas y digestión

Defensas bajas o resfríos frecuentes: Vitamina C, Zinc, Propóleo. Digestión pesada, acidez o hinchazón: Aloe Vera, Jengibre, Melisa, Alcachofa. Constipación: Prebiótico Yacón, Probióticos, Magnesio Citrato.

Cada señal puede tener múltiples causas. Antes de elegir un suplemento, lo ideal es entender qué necesita tu organismo con la ayuda de un profesional.

Esta nota tiene fines informativos y no reemplaza el consejo de un profesional de la salud. Antes de incorporar un suplemento, consultá con tu médico o nutricionista.