La vitamina D no funciona sin magnesio. Podés tener vitamina D suficiente, pero si falta magnesio, tu organismo no logra activarla de forma eficiente.

¿Por qué?

La vitamina D necesita transformarse dentro del cuerpo para ejercer sus funciones, y el magnesio actúa como cofactor de las enzimas que permiten esa activación. En el hígado, el colecalciferol (vitamina D3) se transforma en calcidiol gracias a enzimas dependientes de magnesio. Luego, en el riñón y otros tejidos, el calcidiol se convierte en calcitriol (la forma activa de la vitamina D), también con ayuda del magnesio.

Dicho de forma simple: colecalciferol → (magnesio) → calcidiol → (magnesio) → calcitriol. Si existe una deficiencia de magnesio, la vitamina D puede no aprovecharse de forma óptima.

Qué pasa cuando se corrigen juntos

Cuando se corrigen conjuntamente los niveles de vitamina D y magnesio, la evidencia sugiere mejoras en el estado de ánimo, menor inflamación y un aumento del BDNF (Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro), la molécula que ayuda al cerebro a aprender y adaptarse con mayor facilidad.

Dosis que se investigan

Los rangos habituales en la literatura son 800–2000 UI/día de vitamina D3 y 200–400 mg/día de magnesio elemental, siempre según las necesidades individuales y la indicación profesional.

Respaldo científico: Bahrami et al. (2024), Rezaei et al. (2022) y Vellekkatt et al. (metaanálisis).

Esta nota tiene fines informativos y no reemplaza el consejo de un profesional de la salud. Antes de combinar suplementos, consultá con tu médico o nutricionista.